Más conocida como la patrona de Honduras. Donde cada 3 de febrero de cada año se convierte en una festividad religiosa, permitiendo a los peregrinos vivir un momento de paz, fe y esperanza, donde se rescatan tradiciones milenarias. Una de las más importantes es la alborada en honor al hallazgo de la Virgen de Suyapa.

La imagen de la Virgen de Suyapa se halló en el mes de febrero de 1747. El afortunado se llamaba Alejandro Colindres, un joven labrador. Junto a él había un pequeño de ocho años llamado Jorge Martínez. Ambos ese día, como todos los días, regresaban a la aldea de Suyapa, luego de trabajar todo el día cosechando maíz. Al llegar, de noche, en la quebrada del Piligüín decidieron hacer noche. Se acostaron en el suelo para descansar. En ese instante Alejandro sintió que un objeto, que imagino era una piedra, le molestaba en la espalda. Sin mirar lo tomó y lo arrojó. Al recostarse nuevamente, volvió a sentir aquella molestia en el mismo lugar y esta vez no la arrojó y la metió en su mochila. Al amanecer descubrió que el objeto que había guardado era una imagen de María tallada en madera de cedro.

 

 

 

Muchos peregrinos devotos de la Virgen de Suyapa llegan de todas partes de Honduras para venerar y pedir peticiones. También, a cumplir promesas pedidas con tanta fe a la Patrona de Honduras; en la Basílica de Suyapa, en Tegucigalpa durante los primeros días de febrero.

En 1925 Pío XII declaró a Nuestra Señora de la Concepción de Suyapa Patrona de la República de Honduras. Su Santidad escogió el 3 de febrero como el día de la celebración patronal, con misa y oficio propios

 

Por su antigüedad La Ermita es de gran valor e importancia histórica para Honduras, pues en su interior se encuentra el retablo central de la Familia de Dios y el retablo de San José al lado izquierdo, ambos retablos son de la época colonial y han permanecido en la Ermita desde su construcción. La Basílica de Suyapa tiene importancia histórica por los años que tiene en función y por la visita del Papa Juan Pablo II en 1983, además es de importancia antropológica por la cantidad de peregrinos que alberga todos los años, muchos de ellos vienen desde el interior del país, también muy visitada por extranjeros.